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24 de Marzo 2017

Aruba: Un lugar para reencontrarse con la alegría

Samar Yorde -
Venezuela

 

Cuando escucho su nombre, me estremezco de emoción y alegría, y cada vez que pienso en ella, llegan a mi mente los más gratos recuerdos de mi vida. Así es Aruba, una isla tan feliz y cálida, que me llena de alegría y buenos recuerdos, siempre. Es imposible pasarla mal allí, porque está diseñada para que seamos inmensamente felices mientras permanecemos en ella. Una vez que la dejamos, solo pensamos en volver una y otra vez, lo que nos genera una adicción positiva a la felicidad.

 

La primera vez que la conocí fue hace 27 años y quedé impregnada de su magia, sus playas, su gastronomía, su gente y el ambiente de alegría que se mantiene en cada centímetro de este mágico lugar. He pasado vacaciones, navidades, cumpleaños, Semanas Santas e incluso he viajado solo para desconectarme por días de mi agitada rutina. Y cada vez que voy, me conecto conmigo misma y regreso recargada, con energías renovadas, con más paz y alegría. Me parece increíble que un solo lugar pueda regalarnos tanta alegría.

 

Hablar bien de esta isla es tan fácil, solo basta que vengan a visitarla, contemplen sus atardeceres mágicos, prueben su deliciosos platos, visiten los lugares turísticos o entren al mar, y entenderán cada frase que comparto con ustedes.

 

Por si fuera poco, la vida me regaló la oportunidad de ser embajadora de esta isla, y más agradecida no podría estar por eso. Y como embajadora,  fui invitada por la oficina de Turismo en el mes de junio a celebrar el Aloe Wellness Month, un mes dedicado a la salud, al bienestar y a la alegría, donde toda la isla, sus hoteles y spas crean planes y paquetes para promover una vida saludable desde el cuerpo, la mente y el alma. Es un mes en el que vale la pena venir a visitarla.

 

 

Aquí les comparto un poco de este reencuentro con la alegría desde la isla más feliz del mundo. Al llegar desde Miami fui trasladada al hotel anfitrión, el Hyatt Aruba, quienes nos recibieron por todo lo alto y nos mostraron las instalaciones y bondades de este hermoso lugar. Aprovechamos para disfrutar sus playas y contemplar el primer atardecer del viaje. Los atardeceres en Aruba son espectáculos que nadie se puede perder.  Comenzamos nuestro recorrido con una exquisita cena en Wilhelmina Restaurant, y luego nos fuimos a descansar, recuperar energías y preparar el cuerpo, para esta maravillosa experiencia que iniciaríamos al día siguiente.

   
El primer día  lo estrenamos con un rico y saludable desayuno en el hotel Hyatt, rodeadas de cisnes negros, tortugas y peces de colores, en un ambiente que invitaba al relax y a la alegría. Luego fuimos a un taller de pintura en el museo Histórico y fue una experiencia increíble. No recordaba lo que era pintar, ya que no lo hacía desde niña. Teníamos que dibujar la torre que está en la entrada del museo, y lo disfruté muchísimo. Las horas pasaron sin darnos cuenta, y cerramos esta experiencia con un rico almuerzo en el lugar. Luego en la tarde nos llevaron a la tienda ALOE, donde aprendimos todos los maravillosos beneficios de esta planta milenaria y exclusiva de Aruba, además de aprender a preparar un delicioso scrub para exfoliar nuestro cuerpo. Para cerrar el día con broche de oro, visitamos Quinta del Carmen para degustar una cena mágica y deliciosa. Agotadas del cansancio, pero con una enorme sonrisa en el rostro, nos fuimos a descansar.

 

El segundo día continuaban las sorpresas, amanecimos ansiosas para tomar el bote del hotel Renaissence y trasladarnos a su isla privada para una clase de Yoga en el agua sobre las tablas o paddle board, y así fue como iniciamos un nuevo día, con alegría y serenidad. Compartir con los flamingos de la isla es una experiencia única e inolvidable. Luego salimos a pasear en el barco de un amigo hacia Boca Catalina, y pasamos una tarde divertida degustando aperitivos de NutsNutscom y bañándonos en sus cálidas playas azules de varios tonos. Luego de pasar toda la tarde en contacto con el mar y su infinita belleza, fuimos a una Cena en Pasion Restaurant y luego a un coctel de vino en Wine Room.

       
El último día lo cerramos con broche de oro, porque fue la oportunidad para realizar un paseo en el velero Monforte III, hacer snorkeling, bañarnos en la playa, y degustar las más exquisitas creaciones culinarias del chef Carlos. Fuimos atendidas como reinas durante todo el día. Cuando caía la tarde, ¡nos llevaron a bailar! Asistimos a una clase de Baile típico de Aruba con la bailarina Alydia Wever, con posterior cena en su casa. Ya la nostalgia llegaba porque al otro día nos teníamos que regresar.

 

Y así fue como pasaron los días, y nos regresamos con el más grato recuerdo de lo que vivimos. Aruba es un lugar para reencontrarse con la alegría y la felicidad. Nadie se hace más feliz comprando cosas. La felicidad está en la experiencia, en el goce físico o intelectual y en la conexión con otras personas. Está científicamente comprobado que el 75% de las personas se sienten más felices cuando gastan su dinero en viajes y paseos recreativos o en cursos que alimenten el intelecto. Así que la próxima vez que tengas dinero disponible, piensa en un viaje a la isla feliz: ARUBA!

Dra. Samar Yorde

@SoySaludable